Semana 1
21 de enero, regreso a clases. Como la mayoría de estudiantes, la verdad no tenía muchas ganas de regresar a la universidad, madrugar y tener que hacer trabajos. Mi semana inició
con la clase de Etnografía virtual a las 9 de la mañana, lo que fue algo bueno
porque el profesor que la dicta me dio Investigación Social cuando estaba
cursando cuarto semestre, siempre es bueno volver y ver rostros conocidos.
La clase concurrió
similar a como recuerdo la de unos semestres atrás, de hecho es en el mismo
salón, pero algo diferente fue que en
esta ocasión sobraron muchos puestos, debido a que el grupo es pequeño, a
comparación de la clase de Investigación Social que siempre permanecía con
un olor a calor humano por la cantidad
de personas que había. Al inicio Cobos contó acerca de sus estudios y de su
experiencia laboral en universidades. Él al principio aparenta con su expresión
ser un hombre serio, pero ya conocía ese truco, porque después de que
transcurren unos minutos esa imagen de serio desaparece y se convierte en un
hombre con carisma y capacidad de hacer reír mucho a las personas. Generalmente, en la primera sesión los
profesores piden a cada estudiante que se presente ante la clase, diciendo su
nombre y qué esperan aprender de la clase, pero Juan Sebastián tiene otro
método. Pide a los estudiantes que una hoja dibujen un objeto inanimado que
sientan que los representa en su totalidad, y después otro compañero, fijándose
en cada pequeño detalle, debe intentar descifrar qué significa el dibujo y a
quién le corresponde. Cobos nos dio a
conocer que muchos lograron acertar en varios aspectos y explicó que el simple
trazo y la ubicación de un dibujo, en una hoja, describen mucho la personalidad
de alguien. También demostró que algunas figuras tienen un significado más a
allá del que creemos, por ejemplo, el dibujar una casa hace referencia a que la
persona es muy cercana a su familia o el dibujar un objeto con su frente hacia
el lado izquierdo significa que está aferrado a su pasado.
Después de la
actividad que logró sacar muchas risas a la clase, el profesor nos mostró el
programa que se pretende realizar durante el curso. Explicó los trabajos que se
van a realizar, las bitácoras que se tienen que escribir por clase, las cuales
deben ser de dos cuartillas, las reglas que se deben seguir y las notas de cada
corte, con su respectivo porcentaje. Recalcó que lo más importante para él es
la ortografía. Nos comentó un acontecimiento que fue noticia en el 2011. Un
profesor, de La Pontificia Universidad Javeriana, renunció a causa de que en
una clase todos sus estudiantes en un trabajo habían cometido muchos errores de
ortografía.
Continuando la
clase hablamos de término infoxicación que significa
“sobrecarga de información”, es la primera vez que escucho sobre este.
Según el blog de Informatizarte, sus causas son:
· Recogemos más
información de la necesaria para apoyar la competencia y nuestras razones a la
hora de tomar decisiones.
· Recibimos una gran
cantidad de información que no hemos solicitado ni nos es útil.
· Buscamos más
información de la necesaria para tratar de comprobar que la que se tiene es la
correcta.
· Necesitamos
demostrar nuestra justificación de decisiones.
· Recogemos
información por si pudiese ser útil en un futuro, también hacemos lo mismo con
imágenes y textos.
· Se va a lo seguro y
tratamos de obtener toda la información posible sobre un tema.
· Nos gusta utilizar
la información como moneda de cambio para no quedarnos atrás respecto a
nuestros colegas.
Juan Sebastián
finalizando la clase nos enseñó, a través de una pirámide, la capacidad de
memoria que tiene el ser humano dependiendo del medio por el cual recibe la
información, ya sea mediante imágenes o a través de sonidos o los dos
combinados. Cuando ya la sesión había
finalizado, Cobos nos dijo a mi
compañera Elisa y a mí que era un gusto volvernos a ver.
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